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Policiales

Cita mortal en Núñez: la joven prófuga por el crimen de las 22 puñaladas cayó mientras viajaba en Uber

“Soy yo”, admitió al verse rodeada. Su cómplice ya había sido arrestada.

La pista más firme sobre las dos sospechosas de matar de 22 puñaladas a Adrián Enrique Muñoz (74) en su departamento de Núñez, llevaba al Conurbano. Más precisamente, a La Matanza, y allí cayeron ambas. Este martes detuvieron a la única prófuga del caso.

“Soy yo”, dijo Rocío Vera Cabrera (20) antes de que el comisario de la 6° San Alberto de Isidro Casanova, Javier Martínez, le pidiera que se “calle la boca” y le pusiera las esposas.

El comisario Martínez, en diálogo con Clarín, contó que sabía que las dos sospechosas vivían en la villa San Petersburgo: “Después de que se entregó (Ariana Belén Domínguez) en Puerta de Hierro, a la otra le venía siguiendo el rastro“.

Este martes por la tarde, la pista lo llevó a la famosa Ruta 3 de la zona Oeste, o avenida Brigadier General Juan Manuel de Rosas. Ahí, a la altura del kilómetro 32, en la localidad de González Catán la encontró.

Iba a bordo de un Uber. Busqué un testigo, paré el coche y ella sola me dijo: ‘Soy yo’“, recordó el comisario Martínez.

Con el arresto de Vera Cabrera, de nacionalidad paraguaya, y el de Domínguez del domingo a la madrugada, ambas sospechosas del homicidio agravado de Muñoz están presas.

Vera Cabrera quedó alojada en un destacamento del barrio San Alberto, en el partido de La Matanza. Domínguez, en tanto, ya enfrentó la indagatoria ante el juez porteño Alberto Baños y se negó a declarar.

El arresto de ambas fue un trabajo conjunto entre la Secretaría de Investigaciones Penales (SIPE) de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (Ufecri) y la Comisaría 6° de Isidro Casanova, que maneja Martínez.

Un poco más de 48 horas antes de la captura de Vera Cabrera, y a la altura del caliente barrio Puerta de Hierro, también de La Matanza, Ariana Belén Domínguez (20) era apresada.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y era jugador de tenis.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y era jugador de tenis.

“Se entregó”, aseguró el jefe policial que este martes dio por cerrada la búsqueda de las presuntas viudas negras al arrestar a la única prófuga que tenía el caso.

Así, con las dos detenciones en La Matanza se confirmó también que la pista que llevaba a los investigadores hacia en el Conurbano Bonarense era la indicada.

La identificación y el hallazgo de ambas fue un trabajo conjunto entre la fiscalía de José María Campagnoli, el juez porteño Baños, la (SIPE), la Policía de la Ciudad, de la Bonaerense y la Federal.

El caso

Muñoz, un jubilado que en la pandemia se dedico a vender quesos para sumar un ingreso extra, vivía en el departamento 2°”A” de Ciudad de la Paz 3397, en Núñez, donde el miércoles pasado fue hallado asesinado.

Lo mataron de 22 puñaladas y murió desangrado. En su espalda, su cuerpo desnudo aún llevaba clavados los dos cuchillos de su cocina que usaron para asesinarlo.

Así lo encontró su hija Fernanda, de 51 años, en el piso del dormitorio y luego de que su hermano le avisara que nada sabía de su papá.

Ariana Belén Domínguez (20) fue detenida en Isidro Casanova.

Ariana Belén Domínguez (20) fue detenida en Isidro Casanova.

La propia hija de la víctima contó que Muñoz solía llevar a su casa a mujeres con las que tenía relaciones ocasionales.

Lo cierto es que a la víctima lo vieron por última vez el lunes 10 de mayo, alrededor de las 19.30. Entraba al edificio con dos jóvenes: ellas luego salieron solas.

Una cámara de seguridad de un kiosco que queda a una cuadra del edificio de la víctima lo mostró acompañado de las mismas dos mujeres cuando compraba una gaseosa, antes de llegar a su casa.

La última imagen de Adrián Enrique Muñoz al llegar acompañado de dos mujeres.

La última imagen de Adrián Enrique Muñoz al llegar acompañado de dos mujeres.

Los lectores de patentes de la Ciudad de Buenos Aires y las cámaras le dieron a entender a los investigadores que la víctima había ido a buscar a las mujeres hasta el Conurbano: de ahí que la pista guió a los investigadores a La Matanza.

Mientras tanto, imágenes de WhatsApp que envió la víctima a tres amigos y a un hermano que vive en España colaboraron para identificar a las sospechosas que estaban con Muñoz el día que lo mataron.

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