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CORONEL BOGADO. EL PUEBLO QUE DESCUBRIÒ A LOS “CACOS” DE LOS CEMENTERIOS

Salían casi de “paseo turístico” por las rutas del sur santafesino. Entraban en cada pueblo, y allí, iban directamente a los cementerios. Amigos de lo ajeno, profanadores, irrespetuosos de los muertos y de los vivos que aún los lloran, de cada lugar se llevaban algo. Robo hormiga, le dicen, pero seguramente al final de la jornada ya habían acumulado suficientes kilos de bronce para vender, no sólo como simple metal, sino como arte funerario, que no es para nada barato. Pero no sabían que había un pueblito, quizás para ellos insignificante, que los estaba vigilando.
Los robos a las necrópolis, de donde se extraen valiosas piezas han tenido a mal traer al sur santafesino, motivaron la intervención de la Justicia y desencadenaron operativos policiales, algunos con resultados positivos. Ojalá se pueda hablar en tiempo pasado, dos organizaciones fueron desarticuladas, pero puede haber más cacos sueltos.
El miércoles pasado, una banda que se dedicada a la sustracción de placas y otros piezas de bronce en distintos cementerios, sobre todo del departamento Caseros, fue desbaratada luego de 11 allanamientos en Casilda, Chabás y Rosario. Pero no fueron los únicos. Pocos días antes, el sábado pasado, otras intervenciones en cuatro puntos de Villa Constitución terminaron también con la acción delictiva de personas que se dedicaban al mismo negocio. Y ahí entra en escena Coronel Bogado, la localidad que los miró, los identificó y denunció.
En muchas localidades
El caso de Villa resulta llamativo porque el accionar delictivo se producía en cementerios de muchas localidades, prácticamente todas las del departamento que la tiene como cabecera. “No debe haber un solo pueblo que se haya salvado”, dice el presidente comunal de Coronel Bogado, Roberto Delorenzi.
Es que fue precisamente esa comuna la que aportó los datos necesarios para terminar con un raid que incluyó, por lo menos, a Bogado, Coronel Domínguez, Carmen del Sauce, Santa Teresa, Bombal, Juncal, Peyrano, Godoy, Rueda, J. B. Molina y Cepeda, entre otras.
En uno de estos procedimientos, realizado en el barrio San Lorenzo de la cabecera departamental, se secuestró un auto presuntamente involucrado en los robos, un segundo tuvo resultado negativo. Pero fue en barrio Luzuriaga donde se encontró gran cantidad de piezas que habrían sido robadas, y en uno de ellos se secuestró un vehículo que tenía pedido de captura, supuestamente a punto de ser sometido a desguace.
De serie
En diálogo con La Capital, Delorenzi contó el derrotero que llevó a que, en Villa Constitución, se realizaran los cuatro allanamientos. Parece de serie.
Coronel Bogado tiene alrededor de 3 mil habitantes. Es un pueblo chico donde, como ocurre en otros, todo el mundo se conoce, los pibes dejan las bicicletas sin atar en las entradas de los negocios y muchos vecinos no traban las puertas. Aunque la verdad, esto no es muy conveniente decirlo. La localidad no registra prácticamente hechos de inseguridad, y los pocos que hay, son cometidos en general por gente que viene de otros lugares.
“Empezamos con los robos al cementerio hace aproximadamente dos meses. Y a partir de ese momento, fuimos aumentando la vigilancia con personal comunal”, recuerda el mandatario. Pero ocurre que estos espacios están abiertos prácticamente todo el día, y son de acceso público. La gente entraba y salía, y los delitos continuaban.
Fue así que decidieron, hace unas dos semanas, instalar un sistema de videovigilancia controlando el perímetro de la necrópolis. “Verifiqué con otros jefes comunales que esto se venía dando en muchas partes. Solamente en el departamento Constitución, la Policía de Investigaciones tenía registradas 40 denuncias”, recuerda. Y abunda: “No había pistas de los posibles autores, es muy difícil, porque se trata de un robo piraña”. Para el momento, en la Unidad Fiscal de Villa Constitución había 16 denuncias.
Los estaban mirando
En rigor, la localidad ya tenía instalado un sistema de monitoreo por cámaras que funciona las 24 horas, lee las patentes de los autos incluso en la oscuridad, con lo que se detectan todos los vehículos que ingresan al pueblo.
Y a partir de la puesta en funcionamiento de cámaras en el cementerio, fue que una tarde verificaron que alguien había vuelto a entrar al lugar con un automóvil Fiat UNO, color gris, y se había llevado placas de bronce. Corroboraron el dominio del vehículo (RMC 262), y revisando grabaciones anteriores se dieron cuenta que ese mismo auto había entrado en otras ocasiones, siempre coincidentes con robos en el camposanto.
A partir de ahí se hizo la denuncia, el comisario Gastón Angilante, titular de la Subcomisaría 10°, que tiene en total 12 efectivos, se lanzó también a la búsqueda. El caso recayó sobre el fiscal de Rosario Franco Carbone, quien vio las imágenes del chorro in fraganti cargando las placas, y los videos del mismo auto entrando al pueblo en otras ocasiones. “Teníamos hasta los horarios de ingreso, que coincidían con ocasiones de robo”, cuenta Delorenzi. Y verificaron así que el Fiat coincidía con descripciones aportadas en otras denuncias.
Con esa información, el fiscal pidió cuatro allanamientos, la Policía de Investigaciones de Villa Constitución comenzó, con la primera data del dominio y el domicilio donde estaba radicado el titular, una ronda de observación y lo vinculó con los depósitos de compra y venta de metales.
Los agarraron
Lo demás es noticia oficial. Con órdenes firmadas por el juez de primera instancia en lo penal Ignacio Vacca se puso en marcha el operativo en las primeras horas del sábado. El personal de la AIC fue acompañado por del Grupo de Operaciones Tácticas (GOT), Comando Radioeléctrico y de la Comisaría 10º de Bombal. Los allanamientos se llevaron a cabo en las viviendas de barrio San Lorenzo situada en Izarra 1092, María Perrissol 856 y las chatarrerías de barrio Luzuriaga ubicadas en calle Rivarola y en Luzuriaga 1249, publicó el diario El Sur, de Villa Constitución, que elaboró un informe completo del caso.
El fiscal libró orden para cuatro allanamientos, y se encontraron elementos robados a muchos cementerios del departamento y la región. “Algunas de las piezas tenían más de un metro de alto, pesaban entre 30 y 40 kilos”, recuerda el jefe comunal. Se imputó a dos personas, uno por robo y otro por encubrimiento, y de paso descubrieron la traffic que estaban por desguazar.
En este caso jugó a favor de los investigadores que el fiscal Carbone se desempeñara varios años como secretario de la Fiscalía de Villa Constitución, conociera el terreno y tuviera plena confianza en el jefe de la Agencia de Investigación Criminal local, el comisario Elías Moreno, consignó el medio villense. Ambos sabían que el robo en el cementerio de Coronel Bogado podría estar relacionado con los hechos similares cometidos en Juncal, Bombal, Santa Teresa, Peyrano, Cepeda, Godoy, entre otros pueblos del departamento Constitución. “Arrasaron con los cementerios de la campaña”, comentó uno de los investigadores al mismo diario.
El bronce se paga bien, aun en el mercado negro. Delorenzi no quiere decir cuánto. Pero asegura que “si estos tipos, en un viajecito, juntaban cien kilos, se hacían de mucha plata”. Y recuerda que en una ocasión se llegaron a robar “cien floreros antiguos, esas jardineras que van pegadas al mármol, y cada una pesa un montón. Parte de ese material se recuperó en los allanamientos”.
En la vivienda de María Perrissol, donde reside Roberto O., apodado “Galgo”, de 44 años, principal imputado de los hechos de robo, se secuestró el Fiat Uno identificado como el automóvil relacionado con el robo en Bogado. En tanto en las chatarerrías, propiedad de Federico M. de 31 años, se encontró una barreta, destornillares de gran tamaño y numerosa cantidad de elementos de bronce entre ellos crucifijos, placas lapidarias, floreros, entro otros objetos funerarios .
Mucho con lo que hay
Si bien el sistema de video vigilancia en Coronel Bogado, una comuna con recursos reducidos, significó una inversión pesada, tampoco requirió de grandes contrataciones. Fue un vecino, técnico y conocedor, quien asesoró al pequeño gobierno. “Trabaja muy bien, tiene mucho conocimiento”, dice el jefe comunal. El equipamiento se compró en Rosario a través de dos proveedores. “Pero lo fundamental fue la buena instalación y el buen equipamiento que se ha seleccionado”, insiste.
En Coronel Bogado todo se hace con lo que hay. No tiene Guardia Urbana, pero sí un vecino que hace las veces de tal. Se capacitó en reglas de tránsito y en seguridad ciudadana. Le proveyeron un vehículo con el que “patrulla” el pueblo y llama a la policía cuando ve algún hecho que le resulta sospechoso. Tiene un sistema de comunicación rápida que queda grabado en la “nube”. Y les dio buenos resultados.
Ahora, les están proponiendo a los comerciantes y a los que tienen chacras en zonas periurbanas y rurales una ampliación del monitoreo, en un sistema asociado con la comuna. “El privado instala un dispositivo en su local o en el ingreso a su propiedad rural, y nosotros lo monitoreamos desde nuestro centro. Así tenemos la capacidad de vigilancia las 24 horas, y cuando hay algo sospechoso se da aviso a la policía”, dice Delorenzi. Y se anima a asegurar que esto “podría hacerse en los pueblos de alrededor. No es fácil, pero se lo estamos proponiendo a localidades vecinas, para monitorearles las cámaras que puedan instalar. Podemos trabajar en conjunto con las policías de otras localidades, y hasta generar alertas regionales”, remata.
Delorenzi está al frente de la comuna desde 2017. Ya había ejercido entre 2003 a 2013. En el ínterin, fue funcionario de Seguridad Comunitaria en la provincia. Participó de la aplicación del programa Vínculos, que fue reconocido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
Artìculo publicado en el diario LA CAPITAL . Dìa 22/05/21

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