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La Argentina, un shopping para turistas extranjeros

Uruguayos, chilenos y brasileños aprovechan el tipo de cambio favorable para comprar y recorrer el país.

El salto del dólar acentuó la doble cara de la crisis. La Argentina es un país muy caro para los ingresos promedios de los argentinos, pero es muy barato para los turistas extranjeros. Uruguayos, chilenos y brasileños, entre otros, aprovechan el tipo de cambio favorable para hacer compras en shoppings y también en supermercados de frontera. Un dato ilustrativo: comer en un restorán VIP cuesta entre 12 y US$ 15 al precio del blue.

Son visitas oportunistas que se entremezclan con los que llegan por las tradicionales vacaciones de invierno. Los uruguayos lideran la tendencia y los que sacan mejores diferencias. Según el Ministerio de Turismo, en junio ingresaron 127.000 personas del país vecino, de los cuales 77.000 llegaron y se volvieron el mismo día. Tiempo más que suficiente para hacer un tour gastronómico, comprar ropa y calzado y hasta ir algún evento musical.

“Siempre pasa, cuando salta el dólar los que llegan son chilenos y uruguayos. Los argentinos, en cambio, vienen más espaciados”, dijo a Clarín Alejandro Ballabeni, dueño y fundador de Broccolino, un restorán de raíces italianas ubicado en el microcentro porteño. El costo de una comida (entrada, plato principal, postre y café) cuesta en promedio $ 3.500 por persona. Caro o barato, según la moneda con que se lo mire.

Por la cercanía, los uruguayos popularizaron las estadías por un fin de semana. “Por lo que comentan en las mesas, se quedan 3 días y dos noches. Vienen, pasean, compran en shoppings, cenan y van al teatro o algún espectáculo de tango”, explica Carlos Yanelli, de la parrilla Estilo Campo. Estacionada en la zona de Puerto Madero, el local trabaja hoy a media máquina, “con mucho turismo del interior del país y sobre todo del Uruguay“, describe Yanelli.

Ballabeni sostiene que estas son las primeras oleadas de visitantes del exterior. “En su mayoría, son chilenos y uruguayos, pero en poco tiempo más llegarán los brasileños”, anticipa. El tipo de cambio, según la moneda de cada país, juega un rol preponderante. Un informe de la consultora Nielsen evaluó el costo de una misma gaseosa de primera marca en Bolivia está 34% más cara que en la Argentina. En Paraguay, 50% y en Uruguay, 69%.

La hotelería premium, siempre en función del blue, tiene precios muy accesibles para las visitas extranjeras. Por caso, Hotel Madero, un 5 estrellas que ofrece un pack all inclusive para una habitación doble por 3 días a $ 60.000. Unos US$ 200 en números redondos, casi el mismo costo de estar un día en un hotel básico de Nueva York.

Por las mismas razones, pero desde otro ángulo, proliferan los tours de compras de alimentos y artículos masivos en las ciudades fronterizas. Es muy usual, coinciden fuentes del sector, que bolivianos, brasileños, paraguayos y uruguayos lleguen en autos, carguen el tanque con combustible y acudan a las sucursales de las grandes cadenas para comprar de todo.

“Compran perfumería, limpieza, indumentaria, pequeños electrónicos, bebidas con y sin alcohol y hasta fiambres. Por lo general, cambian US$ 100 dolares y llenan en promedio dos changuitos“, confió un ejecutivo. Otro dio como ejemplo la provincia de Formosa. “La sucursal de frontera vende más del doble de productos básicos que la del interior”, finalizó.

La brecha cambiaria y el valor del dólar, en este caso, favorecen a los consumidores extranjeros. Javier González, analista de Nielsen, recuerda que no es la primera vez que ocurre. “A fines de 2015 -remarcó- la sucursal del supermercado número uno en venta de pañales era la de Clorinda”, la localidad formoseña que limita con el Paraguay. El ciclo parece repetirse, una vez más.

Guillermo Oliveto, director de la consultora W, señala que el turismo, el disfrute y la necesidad de consumir después de la pandemia es una tendencia global. “Para los europeos, este es el verano más caro de la historia y sin embargo, hoteles y restoranes están colapsados”, dijo. Lo mismo ocurre en todos los países de la región, pero si además “la Argentina es atractiva en cuanto a precios, el fenómeno se potencia”, concluyó.

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