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Al inicio de un histórico sínodo de obispos, el papa Francisco rechazó “las batallas ideológicas” y afirmo que “la Iglesia está abierta a todos”

  • La cumbre durará hasta el 29 de octubre y será una arena de disputa entre conservadores y reformistas.

El Papa Francisco inauguró este miércoles con una misa en la plaza San Pedro el 16° Sínodo de Obispos de la Iglesia. En el nervioso clima previo que se vive debido a los agudos enfrentamientos entre conservadores y progresistas, aseguró ante 370 padres sinodales y 120 cardenales presentes que la asamblea creada para “caminar juntos” necesita reparaciones para acoger a todos, pero no convertirse en una barricada desgarrada por miedos e ideologías.

Dijo que “no nos sirve” una mirada hecha de estrategias humanas, cálculos políticos o batallas ideológicas que se insinúan (…) Tampoco nos reunimos aquí para llevar adelante una reunión parlamentaria o un plan de reformas“.

El pontífice argentino reconoció las divisiones ideológica existentes, pero instó a los fieles a dejarlas a un lado y escuchar al Espíritu Santo.

Discernir el presente

Dijo que la asamblea debía partir de “la mirada de Jesús, que bendice y acoge”. Exhortó a la Iglesia a contemplar la acción de Dios y a discernir el presente.

Hizo un llamado a que los padres sinodales no “perderse de ánimo entre ondas agitadas de nuestro tiempo”.

El Papa llega a la conferencia anual de obispos. Foto: APEl Papa llega a la conferencia anual de obispos. Foto: AP

El clima de agitación en los últimos días por el planteo de “dudas” formuladas al Papa ya en julio pero que se conocieron ahora, por cinco cardenales conservadores ancianos.

De las respuesta que les dio el Papa la insistencia de los cardenales a los que Francisco respondió con el silencio, quedo claro que serán tratados temas que dividen profundamente a los católicos, como la situación de las mujeres, en eterna discriminación pese a que son más de la mitad de la Iglesia; la bendición de las parejas homosexuales, el fin del celibato obligatorio para los curas de rito latino.

Un desastre para la Iglesia

Los conservadores organizaron una rueda de prensa el martes en la que consideraron la asamblea “una babel sinodal”, y en la que se afirmó que este Sínodo será un desastre para la Iglesia.

El Papa pidió en la mañana de este miércoles al inaugurar la asamblea, “una Iglesia con corazón alegre” que “contempla la acción de Dios y discierne el presente; que en medio de las olas a veces agitadas de nuestro tiempo no se desanima, no busca escapatorias ideológicas, no se atrinchera tras convicciones adquiridas ni cede a soluciones cómodas, no deja que el mundo le dicte su agenda”.

Jorge Bergoglio dijo que la principal tarea del Sínodo “es volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia”.

“Una Iglesia unidad y fraterna, o que al menos lo intenta, que escucha y dialoga”, pidió.

El Papa habla a los obispos reunidos en el Vaticano. Foto: Andreas Solaro / AFPEl Papa habla a los obispos reunidos en el Vaticano. Foto: Andreas Solaro / AFP

“Una Iglesia que bendice y anima, que ayuda a quienes buscan al Señor, que sacude saludablemente a los indiferentes, que pone en marcha itinerarios para instruir a las personas en la belleza de la fe”, continuó el Papa.

Aludió a los fuertes enfrentamientos internos que hasta llevan a muchos a lanzar la hipótesis de una rotura cismática. Dijo que quiere “una Iglesia que tiene a Dios en el centro, y que no crea división internamente ni es áspera externamente”.

El pontífice dijo que, además, “Jesús nos invita a ser una Iglesia que acoge y no con las puertas cerradas pues en una época compleja como la actual surgen nuevos desafíos culturales y pastorales que requieren una actitud interior cordial y amigable, para poder confrontarlos sin miedo”.

“La Iglesia está abierta a todos”

“La Iglesia está abierta a todos”, enfatizó Francisco llamando a volver “a los que han extraviado el camino o que se sienten alejados”.

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En la parte final de su discurso, Jorge Bergoglio invitó a que se impida “caer en algunas tentaciones peligrosas: a de ser una Iglesia rígida, una aduana que se acoraza contra el muro y mira hacia el pasado; la de ser una Iglesia tibia que se rinde ante las modas del mundo; la de ser una Iglesia cansada, replegada en si misma”.

El Sínodo recuerda que la Iglesia tiene siempre necesidad de purificación, de ser reparada, “porque todos somos un pueblo de pecadores perdonados necesitados de volver a la fuente que es Jesús”.

Ante los temores que han surgido antes del Sínodo, Francisco quiso recordar que “no se trata de una reunión política sino de una convocación en el Espíritu; no de un parlamento polarizado sino un lugar de gracia y comunión”.

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