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El conmovedor homenaje de un grupo de egresados a un compañero que murió cuando tenía 6 años : “En ellos veo a mi hijo”

Hicieron una remera de egresados a su nombre y fueron hasta la casa de familia a entregársela.

A Juan Esteban Soto le descubrieron un tumor cerebral cuando tenía cinco años. En ese momento, los médicos no le auguraron más de dos meses de sobrevida. La luchó y pudo vivir un año más. Pero era una enfermedad compleja, en la que había poco por hacer. Murió a los seis, cuando ya iba a primer grado.

Nueve años después, los compañeros de colegio que compartieron curso de tan chicos todavía lo recuerdan. Es por eso que tuvieron un bellísimo gesto. A la hora de armar las remeras de egresados, hicieron una más para “Juanii”. Y fueron, todos juntos, a llevársela a la casa donde vive la familia.

Se trata de los alumnos del colegio José Croto, ubicado en la localidad cordobesa de Villa Valeria. Es un pequeño pueblo, de poco más de 3 mil habitantes, de vecinos que se conocen entre todos, de las mismas caras que se repiten en las calles. Y también donde las ausencias se sienten con más fuerza.

Para coordinar la sorpresa hicieron un operativo en el cual fueron todos juntos a la puerta de la casa para entregar la remera. Los atendió Romina, la madre. Estaba también su suegra, la mamá de un amigo de Juani y el papá, que se encontraba por ahi en el taller mecánico pero fue convocado de urgencia para que vaya a ver el regalo.

“Me dijeron que saliera y cuando abrí la puerta encontré a todos los compañeritos de Juani que me regalaron una remera con su nombre. Los chicos van a quinto año y están en la pre-promo. Me sorprendieron y me emocionaron porque lo siguen teniendo presente”, detalló Romina a TN.

La escena quedó grabada en un video. Romina fue a abrazar a cada uno de los chicos que estaban en el patio de la casa. “Muchas gracias. Ustedes saben que yo siempre les digo a su mamá que en cada uno de ustedes lo veo a Juan. Gracias por este regalo. Ustedes no se imaginan lo que para mí significa esto. Para ustedes es una pavada, pero no se imaginan lo que es para mí. En cada uno de ustedes yo lo veo al Juani, pero me hago la que no los veo. Gracias”, confesó entre un río de lágrimas.

Juani siempre estaba contando chistes o disfrazado de superhéroe. Al menos así lo recordaban sus compañeros, que lo tienen presente. A él le prepararon la chomba con el número 24, de color azul y cuello rojo, que ahora quedó en manos de los Soto.

Cuando había sido diagnosticado, se sometió a un tratamiento con rayos y quimioterapia en Cordoba capital, para el cual recorrían más de 500 kilómetros. En ese momento, realizaron distintas interconsultas para tratar de ver otras opciones, o incluso si existían tratamientos en el exterior. Pero no hubo milagro posible y el pequeño murió en septiembre de 2013.

“Él siempre me decía que quería un hermano, porque todos sus compañeros de colegio tenían uno. Quedé embarazada y nació Juan Martín, así que Juani lo pudo disfrutar un año. Jugaba con él y le daba de comer”, recordó.

La familia luego tuvo otros dos hijos, Juan Agustín e Indiana. Sonriendo desde los portarretratos, la casa de los Soto tiene presente el recuerdo de Juani. Y también en el colegio, donde tantos años después sus amigos se resisten a olvidarlo. 

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