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El deshielo revela reliquias congeladas de la Primera Guerra Mundial

Los artefactos de la Guerra Blanca -una batalla entre las tropas italianas y austrohúngaras en los Alpes- van a un museo.

A medida que los glaciares se derriten en los Alpes del norte de Italia, han ido emergiendo del hielo reliquias congeladas de la Primera Guerra Mundial. Incluyen tazas, latas, cartas y armas halladas en cuarteles en cuevas no lejos de la gélida cumbre del Monte Scorluzzo, que se eleva más de 3 mil metros sobre el nivel del mar en el norte de Italia, cerca de Suiza.

Los soldados austrohúngaros que ocuparon esos cuarteles estaban peleando contra tropas italianas en lo que se conoció como la Guerra Blanca.

Las tropas subieron a alturas precarias en el tremendo frío para tallar fortificaciones en la roca y la nieve.

El paso del Stelvio atraviesa los Alpes en el norte de Italia. La zona albergó cuarteles durante la Primera Guerra Mundial. (Parque Nacional del Stelvio)

El paso del Stelvio atraviesa los Alpes en el norte de Italia. La zona albergó cuarteles durante la Primera Guerra Mundial. (Parque Nacional del Stelvio)

El clima a final de cuentas preservó sus cuarteles, con el hielo sellando la entrada después de que los soldados abandonaron su puesto al final de la guerra en 1918.

Durante décadas la estructura esencialmente fue impenetrable —hasta el 2017 cuando suficiente hielo y nieve se habían derretido, permitiendo la entrada de los investigadores.

Ahora, después de un proyecto de años liderado por el Museo de la Guerra Blanca en Adamello, los cuarteles han sido excavados, ofreciendo una mirada más completa a las personas que vivieron en el estrecho espacio hace más de un siglo.

Los cuarteles, en el Parque Nacional Stelvio, son “una especie de máquina del tiempo”, dijo Stefano Morosini, un historiador que coordina proyectos patrimoniales para el parque.

“Estamos interesados no sólo de manera histórica, sino también científica”, agregó. “¿Cómo era la contaminación? ¿Cómo eran las condiciones epidemiológicas en los cuarteles? ¿Cómo durmieron los soldados y cómo sufrieron? ¿Qué comieron?”.

Muchos de los artefactos se exhibirán en un museo que se espera que abra el próximo año en el poblado de Bormio, dijo Morosini.

Los empleados del Museo de la Guerra Blanca, en la cercana ciudad de Temù, están trabajando para restaurar las reliquias.

Luca Pedrotti, coordinador científico del parque, dijo que las reliquias contenían lecciones de ciencias ambientales e historia.

El clima extremadamente frío mató a soldados en el norte de Italia hace más de un siglo; hoy, las condiciones más cálidas presentan un tipo diferente de amenaza.

“Creo que es importante que usemos el parque como un área de estudio para crear conciencia sobre el cambio climático”, dijo.

Se cree que la mayoría de los que murieron en la Guerra Blanca fueron ultimados por el medio ambiente.

“Aquí, los hombres pasan sus días envueltos en pieles peludas, sus rostros untados con grasa como protección contra los vientos punzantes y sus noches en agujeros excavados en la nieve”, escribió E. Alexander Powell, corresponsal de un periódico, en “Italia en Guerra”, publicado en 1918.

“En ningún frente, ni en las llanuras calcinadas por el sol de Mesopotamia, ni en las heladas marismas de Mazur, ni en el lodo empapado de sangre de Flandes, lleva el combatiente una existencia tan ardua como aquí en el techo del mundo”.

Ahora, científicos italianos trabajan para reconstruir la vida cotidiana de los soldados.

Ya está claro que lucharon contra la hambruna —tenían suficiente hambre para comer tuétano y carozos de frutas— y que hicieron todo lo posible por combatir el frío con capas de tela y piel.

También escribieron cartas a sus seres queridos, contándoles de vistas espectaculares y condiciones horribles.

“Nos interesan las reliquias que muestran las condiciones ambientales extremas y las condiciones de vida extremas”, dijo Morosini.

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