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Imputan a dos futbolistas de Vélez en la causa que investiga un abuso sexual en una fiesta

La víctima había señalado a Thiago Almada y Miguel Brizuela por la presunta violación. El otro acusado, el DT Juan José Acuña, sigue prófugo.

Los jugadores de Vélez Thiago Almada y Miguel Brizuela fueron imputados este martes por la justicia en el caso que investiga el abuso sexual de una joven en una fiesta organizada en la casa su compañero Juan Martín Lucero en el partido bonaerense de San Isidro. Ya había sido imputado el director técnico Juan José Acuña, quien está prófugo de la justicia desde diciembre pasado.

Tras conocerse la noticia, el club comunicó que tanto Almada como Brizuela fueron separados del plantel de Primera hasta que se resuelve su situación judicial.

La causa está en manos de Laura Zyseskind, a cargo de una unidad especializada en violencia de género, la misma que logró la condena contra Fernando Farré por el femicidio de su mujer, Claudia Schaefer, en 2015.

La joven que denunció haber sido víctima de abuso sexual en una fiesta organizada por futbolistas de Vélez había logrado ampliar su declaración el 22 de diciembre pasado. Fue entonces cuando dio detalles del contexto de la fiesta: habló de drogas y alcohol. También aseguró que le negaron ayuda cuando ella la solicitó. Apuntó contra Almada y Brizuela por la presunta violación. Y señaló a Ricardo Centurión y al dueño de la casa, Lucero, por falta de asistencia.

Según pudo reconstruir la mujer, en la casa de San Isidro había alcohol, le ofrecieron drogas en reiteradas oportunidades y le robaron su cartera y el celular, para que no llamara a la Policía. Además, advirtió la sospecha de que pudieran haberla drogado para dejarla inconsciente y cometer los abusos.

En su declaración, la joven de 28 años explicó que llegó a esa fiesta con dos amigas, una de ellas invitada por Centurión.

“Nos sentamos las tres juntas y se acerca Centurión y nos ofrece algo de tomar, Noe pidió cerveza, C. y yo, champagne con Speed. Nos trae las 5 bebidas y nos dice que ‘habían vuelto de Colombia que mañana iban a viajar a Santa Fe’, que ‘estaba re en pedo’, que estaban ‘desde las 12 del mediodía escabiando y comieron un falso asado'”, relató la joven en su declaración. Y agregó: “Dijo que estaba ‘re loco, drogado’ y que tenía flores para fumar, por si queríamos, nosotras le dijimos que no”.

Más tarde, la joven y sus amigas se sacaron fotos, se metieron a la pileta y bailaron. “En un momento, el champagne se acabó y Thiago (Almada) nos dice que había vodka con Speed, pero cuando me trae el vaso era vodka puro, un sabor raro”, describió con sospecha.

“Nos quedamos las tres bailando filmando y se acerca Centurión y me dice que los borre porque había salido él, me pongo al lado y le muestro a para que se quede tranquilo que no me interesaba subir a las redes nada de él y los borré”, detalló la joven, identificada con la letra “M. para preservar su identidad.

Después de eso la mujer consintió subir a una habitación para tener un encuentro con Almada, pero éste supuestamente se tornó violento y ella quiso irse. Fue ahí que empezó a sentirse mal y a pedir ayuda.

“En un momento siento que abren la puerta e ingresan dos personas más: Brizuela y una morocha grandota de pelo negro. Escucho que Thiago habla con ellos, que se asoman. M. sentía mareada, mal. Eso no me gustó. Le dije a Thiago ¡basta! e intenté irme”, relató la víctima de manera virtual ante la Justicia.

Esas dos personas -según pudo reconstruir la víctima- ingresaron a la habitación y abusaron de ella. “Comencé a sentirme mal, muy mal, y nuevamente dije ‘basta, basta, no quiero más’, no me sentía bien. ‘M. siento mal’, dije, pero ellos continuaron. Yo recuerdo que no podía salirme. M. cuerpo no respondía”, pudo reconstruir la joven, representada por la abogada Raquel Hermida Leyenda.

“Siento que vuelven abrir la puerta, que había más personas en la habitación, sentía manos que me penetraban y manoseaban, personas que entraban y más tarde salían de la habitación”, describió su calvario.

Después de eso, una de las amigas de la víctima logró rescatarla de la escena y fue ahí que se desmayó: “Yo no podía abrir los ojos ni moverme. M. desvanecía”, explicó.

Según declaró su amiga, identificada con la letra C. para proteger su identidad, empezó a gritar y pedir ayuda pero sólo intentaron convencerla de que no llamara a la Policía. Les sacaron las carteras, las billeteras y el teléfono para evitar que pidieran una ambulancia o un patrullero.

Fue después de insistir varias veces -también lo advirtió la amiga de la víctima en su ampliación de declaración- que lograron que les devolvieran los teléfonos.

Esa misma testigo fue la que denunció haber visto a Juan José Acuña, el director técnico de 42 años que está prófugo. Es que la víctima no logró identificarlo pero la testigo -cuando abrió la puerta para buscarla- logró verlo cometiendo el abuso: “M. tiré encima de la puerta pero ya estaba abierta, veo a mi amiga desmayada (inconsciente) en la cama con una jarra de plástico en la mano. Veo al pelado gordo, salir de encima de mi amiga riéndose y subiéndose los pantalones”, declaró.

Esa persona fue identificada por la joven como Juan José Acuña, el único imputado en la causa.

“Yo me le voy encima, lo empujo y le grito: ‘¿Qué mierda hiciste, hijo de puta? ¡La concha de tu madre! ‘Tomátelas’, empecé a gritar. ‘Ayuda, ayuda, llamen a la Policía’. Vino Martín y muchas chicas a la habitación, entre ellas N. (invitada de Centurión)”, declaró C.

Con la víctima en shock y sin posibilidad de moverse por sus propios medios, todos los que participaron de la fiesta se escaparon del lugar, excepto Juan Martín Lucero, que retenía sus teléfonos e intentaba convencerlas de no hacer la denuncia.

“Yo seguía mareada. C. (y yo intenté) buscamos nuestras carteras, queríamos llamar a la Policía y les dijimos a ellos que llamaran. N. respondían, ninguno nos brindó ayuda. Nos dimos cuenta –en ese momento- que nos habían robado las carteras con nuestras pertenencias. Veo dentro del bolso grande que estaba la ropa y ahí encuentro mi teléfono. M. seguía sintiendo mal y no podía parar de llorar”, sigue en el relato que dio virtualmente ante la fiscalía especializada en Violencia de Género de San Isidro.

“Yo les pedía llorando que llamen a la Policía, en medio del shock que tenía por el abuso que sufrí”, siguió la joven. En ningún momento, ninguno de los integrantes de la fiesta les ofreció ayuda, hasta que dos vecinas las auxiliaron y pidieron al personal de seguridad que llamara a la Policía.

En su declaración, M. también denunció malos tratos en la fiscalía, cuando realizó su primera declaración.

Las víctimas también aportaron información sobre la mujer que habría participado de los abusos sexuales y evidencia de la presencia de estos jugadores en el domicilio. Esa mujer también fue imputada.

En los últimos diez años en Argentina hay un promedio de un femicidio cada 30 horas. Según estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, sólo en 2018 fueron 278. La mayoría de los asesinatos ocurren en las casas de las víctimas y son cometidos por parejas o ex.

DÓNDE LLAMAR

Línea 144Atención para mujeres en situación de violencia.

Línea 137Atención a Víctimas de Violencia Familiar.

911 Emergencias

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